30 sept. 2016

QUE VER EN SÈTE

En el cálido sureste de Francia, bañada por la claridad del Mediterráneo, Sète es una pequeña población marinera, tranquila y lejos de las rutas tradicionales, que merece la pena conocer. 
Qué ver en Sète

Aquí te contamos...

QUÉ VER EN SÈTE

Sète, una ciudad con historia reciente

La ciudad de Sète (Seta en occitano) ya fue habitada desde la antigüedad, pero empezó a ser importante a partir de la decisión del rey Luis XIV de construir el Canal du Midi. En 1666, Pierre-Paul Riquet de Bonrepos, el arquitecto designado para realizar esta obra de ingeniería que atravesaría todo el sur de Francia y juntaría las aguas del Mediterráneo y el Atlántico para facilitar el comercio, empezó a edificar el puerto de Sète, que se convertiría en la puerta de acceso al Canal por el Mediterráneo. Aquí los habitantes lo llaman el Canal Royal.
Desde entonces, la ciudad empezó a crecer y a adquirir sus monumentos más simbólicos.  
Canal Royal de Sète
Café de Sète
Barca en Sète

Sète, una ciudad que vive en el mar

Los canales y la laguna cercana convierten a Sète en una ciudad principalmente marina, pero además el puerto comercial es de los más importantes de Francia (especialmente para la exportación del vino) y su puerto pesquero es el más importante del mediterráneo francés. No es raro incluso encontrarse grandes barcos amarrados al canal que atraviesa la ciudad.
Cada dos años los viejos tiempos marineros invaden la ciudad de Sète en el gran festival de veleros llamado ESCALE À SÈTE. Se trata del encuentro más importante de veleros tradicionales en el Mediterráneo francés que acoge a más de cien veleros provenientes de todo el mundo. Este 2016, con motivo de la celebración de los 350 años del puerto de Sète, llegaron a congregarse hasta 150 barcos de vela de todo tipo: goletas, bricks, fragatas, chalupas, carracas, yawls, queches,…  
Barcos en Sète

Sète, una ciudad de gastronomia exquisita

Sète se encuentra junto a la laguna de Thau, donde hay centenares de cultivos de ostras. Las ostras de Sète tienen una fama bien reconocida y forman parte de los menús diarios que se pueden encontrar en los muchos restaurantes a lado y lado del canal. Otro producto gastronómico esencial de Sète es la famosa Tielle, una empanadilla con pulpo y especias. Puede encontrarse en varios tamaños y con variantes, pero es el plato tradicional de la ciudad y cada lugar lo sirve de una forma distinta. El origen se remonta a los desayunos de las familias de pescadores italianos que vivían en el Quartier-Haut, pero a partir de 1930 se empezaron a comercializar y se dieron a conocer al público general.

Sète, una ciudad llena de cultura

Hay dos personajes universalmente conocidos que nacieron en Sète y que tienen su espacio museístico en la ciudad que recuerda a sus hijos predilectos: Georges Brassens y Paul Valéry.
El cantautor Georges Brassens (1921-1981) nació en el número 54 de la calle que ahora lleva su nombre y se hizo famoso especialmente por las elaboradas letras de sus canciones, que eran pura poesía y que le valieron el Premio Nacional de Poesía. Su canción “La mauvais réputation”, de 1952, le lanzó a la fama.
Se puede conocer más sobre la figura de George Brassens en el Espace Brassens.
El otro hijo pródigo de Sète fue el poeta Ambroise-Paul-Toussaint-Jules Valéry, conocido por su seudónimo, Paul Valéry, que nació en Sète en 1871 y está enterrado en su cementerio marino. Está considerado el padre de la poesía pura y sus obras se han traducido a multitud de idiomas. Puede conocerse más sobre su figura en el Museo de Paul Valéry.  

Sète, una ciudad de fiestas

Entre los varios festivales y fiestas que se celebran a lo largo del año en Sète, hay uno que destaca, y es la famosa Tintaine. Se trata de las justas náuticas o languedocianas que vienen celebrándose cada año el 25 de agosto en Sète desde 1666. Se trata de la versión acuática de los torneos medievales en los que caballeros armados con lanza tenían que tirar de su caballo al oponente. En este caso, los caballos son pesadas barcas de remos (unos 8 o diez por embarcación) y el caballero, armado con lanza y escudo, se pone en una estructura elevada a popa (la Tintaine). Es un deporte de riesgo y peligroso, pero que atrae a miles de personas para presenciarlo y enfrenta a diferentes clubes y asociaciones que realizan torneos similares no solo en Sète sino en poblaciones cercanas como Port-La-Nouvelle, Narbonne, Béziers, Agde, Marseillan, Mèze,… El objetivo es que uno de los dos caiga al agua.
tintaine

Sète, entre la tierra y el mar, bien se merece una visita… 

P.S. Si te gustan los barcos de vela y quieres conocer un poco más sobre la ESCALE À SÈTE, puedes leer este artículo que escribimos sobre el Le Marité, uno de los barcos que asistió en el festival de veleros del 2016: 
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