11 nov. 2014

Descubrir Tana Toraja en las Célebes de Indonesia

En el interior montañoso de la isla de Célebes, entre Borneo y las Molucas, viven los Toraja, un pueblo convertido al cristianismo pero cuyos ritos funerarios, sincretizados con sus orígenes animistas, persisten todavía en elaboradas ceremonias. Sus tradiciones, construcciones y cultura son uno de los tesoros mejor guardados de Indonesia: Tana Toraja, su tierra, sin duda no decepcionará a ningún viajero interesado en los pueblos antiguos.
Toraja significa en bugi “gente de las altas tierras”, y siempre han sido vistos como diferentes por la etnia mayoritaria de Célebes. Diferenciados de los bugi musulmanes por la religión, los Toraja también convirtieron su arquitectura en una forma de arte y cultura diferenciadora. Aunque las casas tradicionales, tongkonan, con sus techos que parecen barcos invertidos se encuentran mayoritariamente en los pueblos de las montañas, en la capital de Tana Toraja, Rantepao, en un ancho valle desde cuyo centro pueden verse las montañas circundantes, densamente pobladas de bosques de bambú, ya puede verse algún edificio gubernamental con el techo característico. También será fácil distinguir entre los transeúntes, alguno de los atuendos típicos Toraja, como la pieza de tela que llevan los hombres colgada del hombro y que tanto sirve de abrigo, bufanda o fardo.
A 2 kilómetros al Norte de Rantepao se encuentra el mercado de Pasar Bolu, una gran área abierta con varias cercas de madera para enjaular a los animales que se venden. Cada seis días el mercado se llena de bueyes (los animales más preciados) y cerdos, muchos de los cuales serán sacrificados para las ceremonias de entierro que se realizan en los pueblos de las montañas.
Hay cuatro clases de búfalo dependiendo del color, y los Toraja aprecian especialmente la clase Saleco, de color blanco y negro y ojos azules. Un buen ejemplar puede llegar a costar 26.000 euros. Cualquiera de ellos cuesta una pequeña fortuna, y más para un pueblo que vive del arroz que cultiva en las terrazas excavadas en las laderas de la montaña. Es probablemente a causa de estos precios elevados que la ceremonia funeraria, entre los Toraja, suele tardar tanto. No es raro que una familia tarde hasta cuatro años en preparar toda la fiesta de entierro para su difunto. Mientras dure la preparación, el muerto estará confinado en un ataúd de madera, envuelto en telas, y pasará a ser un mueble más dentro de la casa.
Cuando los entierran, lo hacen en paredes de roca, en pequeños nichos excavados en la piedra que cubren con un pequeño balcón donde se coloca una efigie del difunto tallada en madera. 
Una buena talla Tau Tau puede costar casi 700 euros, y muestran la perfecta habilidad de los artesanos Toraja, capaces de dar a la efigie el aspecto del difunto con gran realismo. No deja de sorprender al visitante estos cementerios que parecen apartamentos con un público estático mirando al infinito desde sus balcones.
La tradición animista se coló en el rito funerario cristianizado, y aún hoy se mantiene casi íntegro. El cuerpo embalsamado permanecerá dentro de la casa familiar hasta que se haya juntado el dinero suficiente como para poder despedir adecuadamente al difunto. Para la ceremonia final, que puede durar varios días, se invita a toda la familia y a los vecinos del pueblo y de los alrededores, llegándose a juntar centenares de personas que deben ser convenientemente agasajadas. El precio elevado de los búfalos y los cerdos que deberán ser sacrificados aumenta aún más el precio de una ceremonia que por impresionante, es también malgastadora de dinero.
Las danzas de los hombres y mujeres, los cánticos plañideros, el continuo ajetreo en las cocinas, la solemne comitiva con los regalos traídos por las visitas y el tañer del gong principal son la cacofonía amalgamada de una festividad profundamente absorbente para los sentidos que quedarán aún más anonadados por el colorido visual de las casas Torija y los vestidos brodados de las niñas, la roja sangre de los sacrificados cerdos, el colorido ataúd siendo llevado a cuestas por los hombres hacia la tumba después del banquete, o los ojos enfurecidos de dos búfalos enfrentados en las peleas forzadas en el arrozal,… Todas estas imágenes vienen acompañadas de la fragancia envolvente del humo de los cigarrillos con clavo, del pelo quemado de los cerdos cocinándose, la tierra húmeda de sangre y el aroma de las flores decorativas.

Viajar a Tana Toraja, la tierra de los Toraja de Célebes es hacerlo hacia un país a parte, donde el paisaje, la tradición y la cultura se juntan para ofrecer al viajero una de las mejores experiencias de Indonesia.  

1 nov. 2014

Qué hacer en Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Ciudad del Cabo, la ciudad más mestiza de Sudáfrica, es también la más diversa en cuanto a actividades a realizar, por lo que su visita merece unos cuantos días para profundizar en todo lo que nos puede ofrecer. Entonces, ¿qué hay que ver en Ciudad del Cabo?

1)      TABLE MOUNTAIN
Se dice que Ciudad del Cabo es la ciudad del mundo con más Feng Shui, porque se encuentra situada en el asiento del gran sofá de piedra cuyo respaldo es la pared de Table Mountain. Esta montaña singular, que recuerda mucho los tepuys venezolanos por su cima perfectamente plana, es omnipresente desde cualquier rincón de la ciudad y es un referente en muchos de los nombres de los comercios de la zona. Durante el fin de semana, muchos habitantes y turistas suben a la cima a pie o usando el teleférico para poder contemplar las preciosas vistas. Desde aquí se ve toda la ciudad así como el extremo del Cabo de Buena Esperanza y la isla de Robben Island.
Una extensa red de senderos recorre el Parque Natural con centenares de especies vegetales y animales que forman parte del ecosistema particular del lugar, el fynbos.
Más información en: www.tablemountain.net

2)      ROBBEN ISLAND
El nombre de esta isla está asociado para la historia con el nombre de la prisión para los presos políticos de importancia durante el Apartheid, y especialmente con el nombre de Nelson Mandela, que pasó aquí 18 años de los 27 que estuvo detenido. Se llega a la isla diariamente con varios ferrys que salen del Victoria & Albert Waterfront. Un tour a pie y en bus circunda la isla y permite ver la prisión de alta seguridad, el patio donde picaban la piedra y la cantera de donde la extraían, así como echar un vistazo a la pequeña celda de 2,4 x 2,1 metros donde vivía Mandela, con solo un colchón en el suelo, un cubo para realizar las necesidades y un pequeño taburete. Un antiguo prisionero explica que Mandela podía sólo recibir y escribir una carta cada 6 meses.
Más información en: www.robben-island.org.za

3)      CASTILLO DE BUENA ESPERANZA (Castle of Good Hope / Casteel de Goede Hoop)
Cuando en 1652 Jan van Riebeeck llegó a Sudáfrica, escogió la bahía de Ciudad del Cabo, bajo la protección de Table Mountain, para instalar una estación de abastecimiento para los barcos de la VOC (Compañía Holandesa de las Indias Orientales). Poco a poco la ciudad fue creciendo y se vio la necesidad de protegerla con un fuerte. De 1666 a 1679 se construyó el Castillo de Buena Esperanza, con murallas con forma de estrella según los diseños de la época. Aún actualmente sobrevive, rodeado de un foso donde nadan grupos de patos, y los viejos edificios albergan un Museo Militar (donde se describen las batallas entre los holandeses y los pueblos sudafricanos, entre holandeses e ingleses, y entres estos mismos y los zulúes).
Más información en: www.castleofgoodhope.co.za

4)      2 OCEANS AQUARIUM
El Acuario de Ciudad del Cabo, que está situada cerca de donde el Atlántico y el Índico se juntan, es el único del mundo con especies de los dos océanos en un mismo recinto. En un gran acuario de dos millones de litros de agua se pueden ver varios depredadores del mar como tiburones, rayas y hasta tortugas verdes. Tras otra vitrina se puede ver todo un bosque de algas de Kelp y sus habitantes. El acuario es muy indicado para visitar con niños, puesto que hay varias actividades dirigidas a ellos y la zona de los pingüinos, con varias especies en recintos que reproducen su hábitat causa sensación entre los más pequeños.
Más información en: www.aquarium.co.za

5)      HEART OF CAPE TOWN
En el Hospital Groote Schuur se encuentra el Museo del Primer Transplante de Corazón Humano, que Christiaan Barnard realizó en el mismo hospital en 1967. El tour de dos horas visita las salas de operación, recreadas con el mismo instrumental quirúrgico de la época y con figuras de seda que reproducen los personajes que intervinieron en la operación: el doctor Barnard, Louis Washkansky (el recibidor del corazón) y Denise Darvall, la donante. Una serie de plafones y recuerdos trazan la historia de los tres personajes y ensalzan la labor médica del Dr. Barnard, iniciador de los transplantes de corazón, operación que ahora es frecuente pero que en aquella época significó una revolución.
Más información en: www.heartofcapetown.co.za

6)      VICTORIA & ALBERT WATERFRONT
La zona céntrica del puerto de Ciudad de Cabo, el Victoria & Albert Waterfront, es una de las zonas más frecuentadas por los habitantes de la ciudad en sus momentos de ocio. Lleno de tiendas, cines, el acuario y multitud de otras opciones para la diversión, el V&A también es un excelente sitio para pasear entre los barcos, contemplar las vistas de la Table Mountain o cenar en uno de los múltiples restaurantes.
Más información en: www.waterfront.co.za

7)      CHARLY’S BAKERY
Una visita a Ciudad del Cabo no sería completa sin visitar la famosa repostería Charly’s Bakery, donde cada día se confeccionan centenares de pasteles y miles de galletas de todos los sabores y colores. Con una muy trabajada decoración, la pastelería alegra desde hace más de 25 años todos los cumpleaños de la mayoría de los habitantes de la ciudad y sirve desayunos dulces a miles de turistas atraídos por el colorido y forma de sus galletas.

Más información en: www.charlysbakery.co.za

Si quieres, puedes escuchar el programa de radio que grabamos en @LaBuenaTarde de RPA sobre CIUDAD DEL CABO:

La Ruta de Altares, Memoria Viva de Barcelona


Tradicionalmente en Cataluña el Día de Todos los Santos se ha celebrado relacionada con la figura de la “Castanyera” y los “panellets”.
Sin embargo, desde hace unos años, la imagen de la calabaza de Halloween de origen celta y posteriormente norteamericano han desplazado a un lado las tradiciones más antiguas para apoderarse de la festividad con grandes campañas de marketing.
En la variedad está la gracia, y por ello es grato de conocer proyectos que pretenden difundir otras maneras de celebrar el Día de Todos los Santos, como es el Día de Muertos de México. La iniciativa cultural MEMORIA VIVA pretende que seis ciudades de tres países y dos continentes distintos conozcan la tradición mexicana del Día de Muertos. En este sentido, la iniciativa cultural se dirige a cualquier colectivo, espacio público, cultural o comercial de Los Ángeles, Miami, Nueva York, Madrid y Barcelona, a que divulguen y promocionen la creación de un Altar de Muertos o cualquier actividad cultural relacionada con el Día de Muertos.
Memoria Viva” es un proyecto participativo que conecta a diversas comunidades de mexicanos en el mundo para celebrar juntos esta tradición, manteniendo viva la costumbre de ofrendar y recordar a los difuntos, incluso en el extranjero. Nació en Barcelona gracias a los esfuerzos de la comunidad mexicana de Cataluña, que ha montado altares de muertos desde hace más de 15 años.  A partir del 2007, algunas entidades se organizaron junto con el Consulado General de México en Barcelona, para hacer difusión conjunta de varias ofrendas montadas en la ciudad.
Uno de los 33 altares de Barcelona es el que se encuentra en el restaurante Sabes una Cosa, dedicado este año al gran actor y cantante Pedro Infante, fallecido en 1957.
Para más información:  www.memoriaviva.mx

Redes sociales: Facebook, Twitter, Google+
Hashtag: #MemoriaViva
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