26 oct. 2014

Suazilandia, el medievo en Africa

A medio paso entre Sudáfrica y Mozambique, Suazilandia es el último país de África con un rey absolutista en el poder: Mswazi III reina en el país desde 1986. Él designa todos sus ministros, dicta leyes y posee la mitad de la superficie de su país, que cede a sus súbditos para el conreo a cambio de unas pagas que convierten el sistema en una clara organización de reminiscencias feudales.
Aunque todavía se venera al rey, no deja de haber cierto criticismo (mayoritariamente de medios exteriores al país), y Mswati III es el principal foco de estas críticas por dilapidar el dinero de un país pobre donde la tasa de desempleo roza el 34 por ciento y el virus del Sida infecta al 26 por ciento de la población (la más alta del mundo). Que el rey se gaste el erario público en un jet privado, coches de lujo o grandes palacios para sus 15 mujeres no parece gustar demasiado a una sociedad ansiosa de un cierto cambio.
Para el visitante que llega al país, Suazilandia permite transportarle a otra era. Los suazis (cuyo nombre deriva del rey Mswati II), son primos lejanos de los zulúes que habitan los vecinos estados sudafricanos, y originalmente fueron reunidos bajo la protección del primer rey, Sobhuza I, cuando las tribus vecinas huían frente a los ejércitos de Shaka. Las guerras con los zulúes y con los bóers los convirtieron en aliados de los ingleses, que los incorporaron en un protectorado que alcanzó la independencia en 1968 con Sobhuza II. Muchos de los habitantes de Suazilandia viven en la miseria y con condiciones sanitarias precarias (el SIDA tiene una prevalencia del 30%, una de las más altas del mundo), pero poco a poco el país va reconduciendo su riqueza principal de los productos del campo (especialmente la caña de azúcar) hacia el turismo. Ceremonias anuales como el Umhlanga atraen miles de turistas cada año, y para los que no pueden llegar a finales de agosto cuando se realiza esta danza ritual frente a la reina madre y el rey, el poblado de Mantenga Cultural Village, permite conocer de cerca, en la recreación de una aldea suazi de mediados del siglo XX, como era la vida en aquella época. Se ven y se puede entrar en las cabañas en forma de colmena típicas de Suazilandia (aparecen hasta en las matrículas de los coches), y puede verse también una magnífica representación de danza y música suazi, con la celebrada danza de los pies, en que los bailarines levantan los pies en el aire para rápidamente picarlos en el suelo.
Para los amantes de la naturaleza, Suazilandia es uno de los lugares donde es más fácil de ver a leones y rinocerontes. Los primeros pueden verse en Mlilwane Nature Reserve, donde hay varias familias, y en el Parque Real de Hlane (que el rey ha cedido al pueblo), se puede ver gran cantidad de rinocerontes blancos.

Poco a poco Suazilandia deja la pobreza atrás y se va integrando entre los países en desarrollo de África. Quizá si el rey se concentra más en ceder parte de su riqueza al pueblo ese avance será más rápido. La modernidad ha entrado en ciertos aspectos de la monarquía (los billetes, por ejemplo, se imprimen en Alemania). Pero la más moderna de las formas de gobierno, la democracia, aún se resiste… ¿Qué hace falta para hacer el cambio?



Si quieres, puedes escuchar el programa de radio que grabamos en @LaBuenaTarde de RPA: LA_BUENA_TARDE_-_RTPA_-_SWAZILANDIA.mp3

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