3 oct. 2014

El General Prim en México

Ayer en el Salón Colón del Gobierno Militar de Barcelona tuvo lugar la conferencia “Prim, un héroe catalán que amó México”, por el periodista e historiador Albert Torras, charla que se enmarca dentro de los actos de celebración de la Independencia de México organizado por la asociación MEXCAT.
Ante la presencia del General Fernando González Arteaga y de varios jefes militares y componentes del Consulado de México, Albert Torras trazó una breve biografía del general catalán Joan Prim y esbozó a grandes trazos la compleja historia del siglo XIX de México que derivó finalmente  en que Benito Juárez decidió unilateralmente posponer los pagos de la deuda que tenía con tres países europeos: Francia, Reino Unido y España. Los tres formaron una alianza con la firma de la Convención de Londres, en octubre de 1861, según la cual se enviarían ejércitos a México para asegurarse el retorno de los préstamos. México debía al Reino Unido 70 millones de pesos; a España 12 y a Francia sólo 2 millones.
El General Prim encabezó el ejército mandado por España, y llegó a México desembarcando en Veracruz en enero de 1862. Los británicos y franceses se habían apoderado de los puertos y aduanas de Veracruz y Tampico para cobrarse parte de las deudas con sus ingresos.
El general Prim pasando revista a las tropas españolas en Veracruz
El General Prim acampó en Orizaba, Córdoba y Tehuacán, desde donde empezaron las negociaciones. Hábil negociador, Prim consiguió en la Convención de la Soledad (15 abril 1862) que los ingleses finalmente se retiraran después de dejar sólo una pequeña guarnición en México, y las mismas tropas españolas regresaron a Cuba.
Los franceses, sin embargo, aun y ser los que menos dinero les debía el gobierno de México, se quedaron y hasta aumentaron sus tropas. Napoléon III ya tenía en mente convertir a México en un Imperio  para su primo el Archiduque Maximiliano, y Dubois de Saligny avanzó hasta Puebla iniciando así la Segunda Intervención Francesa en México. El 10 de junio de 1863 ocuparon la Ciudad de México y coronaron a Maximiliano de Habsburgo como nuevo emperador de los mexicanos el 10 de abril de 1864.
¿Por qué se dice que Prim amó a México? ¿Acaso no lo abandonó a su suerte con los franceses?
En realidad, según Albert Torras, Prim ya amaba México mucho antes de haber viajado ahí. Su esposa, Francisca Agüero y González, era mexicana. Se conocieron en París, donde Prim se codeo también entre la aristocracia francesa y llegó a conocer muy bien a Napoleón III. Es en París donde empezó a conocer las intenciones de los franceses para con México, y Albert Torras cuenta que muy probablemente Prim quiso comandar las fuerzas españolas desplegadas en México para poder tener un ojo puesto siempre sobre los franceses. Consiguió convencer a los ingleses que se retiraran, pero con los franceses, que ya habían tramado el plan desde mucho antes, no pudo hacer nada.
Cuando volvió a España, a Prim se le reprochó que hubiera abandonado a su suerte a los mexicanos, pero el tiempo le dio la razón. En 1867, el emperador era fusilado en Querétaro y Benito Juárez volvía al poder…
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