7 abr. 2016

IQUITOS Y LA SELVA DEL AMAZONAS DE PERU

Iquitos, una ciudad enriquecida por la selva

Enclavada en medio de una inmensa extensión de selva en medio de la Amazonia, Iquitos se ha convertido en la quinta ciudad más grande de Perú. Situada al borde del río Itaya en su confluencia con el río Amazonas, la ciudad nació en el siglo XVIII como una misión de los jesuitas en el área poblada por indios iquito y poco a poco fue creciendo, especialmente a partir de 1880 con la llegada de la Fiebre del Caucho, durante la cual Iquitos fue uno de los grandes centros productivos y de distribución junto a Manaos, en Brasil.
Todavía se conserva gran parte del patrimonio arquitectónico construido gracias al dinero generado por el caucho. Uno de sus mayores ejemplos es el antiguo Hotel Palace, construido en 1912 como el primer hotel de lujo del Perú, y su fachada esquinera, con decoraciones Art Nouveau y paredes forradas de azulejos de Málaga, lo convierten también en uno de los más bonitos. Uno de los edificios más singulares de esa época es la Casa de Fierro, de 1890, una construcción de acero y yeso prefabricada en Bélgica y diseñada por Gustav Eiffel que fue trasladada a través del Atlántico y remontando el Amazonas hasta su destino final, en la confluencia de las avenidas Próspero y Putumayo, junto a la Plaza de Armas que define el corazón de Iquitos. Por aquí paseó Carlos Fermín Fitzcarrald, uno de los hombres más sorprendentes que dio la Fiebre del Caucho y cuya biografía el director de cine Werner Herzog llevó a la gran pantalla como “Fitzcarraldo” para retratar su obsesión de encontrar un paso entre las cuencas del Ucayali y el Purús.

Iquitos, la puerta del Amazonas

El Amazonas no sólo proporcionó caucho a los habitantes de Iquitos, sino también toda una riqueza de plantas y animales que ya las tribus indígenas apreciaron para comer. Aún se pueden ver hoy en el Mercado de Belén, junto al río, donde se puede encontrar desde los peces más grandes que surcan las aguas marrones del río hasta carne de cocodrilo, huevos de tortuga, frutos exóticos, cigarros artesanos e incluso trozos de ayahuasca, la liana que utilizan los chamanes para sus sanaciones. Aquí se encontrará la esencia del Amazonas en la ciudad, y a través de sus gentes y el animado ambiente se puede empezar a conocer mejor como es la vida en medio de la selva. 
Más de 150 comunidades nativas de los alrededores vienen al mercado a vender sus productos. Una de ellas, la de los Yaguas, puede visitarse a solo media hora en barco desde el centro de Iquitos. La pequeña comunidad vive aquí como si fuera la edad de piedra. Se visten con tejidos de hierba y se pintan la cara con el fruto del achiote. Un tour por su pueblo de chozas cubiertas de palmas trenzadas nos permitirá gozar de un parlamento de su jefe, una demostración del arte de caza con sus largas cerbatanas y un baile tradicional amenizado con tamboril y flauta de nariz.

Iquitos, una excursión por la selva

Pero la experiencia más especial que se puede tener en Iquitos es la de adentrarse en la selva, lejos del mundanal ruido que producen los cerca de cincuenta mil motocarros que circulan por las calles de la ciudad. El mejor destino es la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, un área protegida de más de veinte mil kilómetros cuadrados de selva inundada en la confluencia de los ríos Marañón i Ucayali. Los tours suelen durar entre tres y cuatro días, en los que se recorren infinidad de meandros de aguas tranquilas y casi transparentes, observando delfines rosados y grises, pescando pirañas y distinguiendo en los márgenes del río la presencia de caimanes, aves e incluso algún capibara huidizo. El campamento en la selva suele ser sencillo, pero transporta al visitante a una época en la que los humanos vivían en el paraíso vergel. Cerca se escuchan los monos que gritan saltando de rama en rama; aquí y allá el guía indica las plantas más comunes y sus usos medicinales; en el río, los peces aparecen con solo chapotear en el agua... Aquí en la selva uno se descubre a sí mismo entre el millar de especies que le rodean, y parece que no es necesario nada más en la vida para ser feliz que los paseos diarios por el bosque húmedo, el descanso vespertino en la hamaca junto al fuego o una cena de pescado recién sacado del río… 

Recomendaciones para Iquitos

Los recorridos por la selva de Pacaya-Samiria suelen salir de la ciudad próxima de Nauta. Hay que confiar en empresas de prestigio para que la embarcación y sobretodo los guías sean satisfactorios. La mejor compañía de Iquitos es Jungle Explorer O.E.

Como una expedición por la selva amazónica no está exenta de peligros, asegúrate de contar con un buen seguro de viajes vacacional como el de Avi Internacional.
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