21 jun. 2016

GUNA YALA, EL PARAISO DE PANAMA

En la costa noreste de Panamá, entre el centro del país y la frontera con Colombia, existe una comarca con entidad propia: Guna Yala. Antiguamente conocida como San Blas, Guna Yala es un territorio indígena autogestionado por los Guna, una comunidad de unas 50.000 personas que viven entre la costa y el archipiélago de San Blas, un conjunto de 360 islas (dicen que una para cada día del año).

El origen de los Guna

Entre ellos, los Guna se autodenominan dule, que significa “persona”, y fueron uno de los primeros pueblos del mundo en ver su territorio amenazado por el cambio climático, ya que las islas donde viven, de muy baja altura, podrían desaparecer bajo las aguas del océano con el deshielo.
Los Guna provenían del interior de Colombia, pero maltratados por los conquistadores españoles, fueron desplazándose hacia Guna Yala, donde se aliarían con los piratas ingleses para atacar a los españoles.
Su territorio fue invadido años después por plantaciones bananeras promovidas por el gobierno, y en 1925 los Guna se alzaron en armas en la conocida como Revolución Kuna que consiguió tener una república independiente (Tule) durante un tiempo. Luego se juntó de nuevo a Panamá con el nombre de comarca indígena Kuna Yala, y desde 2011, como Guna Yala. Tienen tanta autonomía que tienen incluso un puesto fronterizo en la carretera donde hay que mostrar el pasaporte.

Manteniendo tradiciones

La Revolución Kuna surgió a raíz de un incidente, cuando el gobierno quiso modernizar a los Gunas, especialmente a sus mujeres, cambiándoles la ropa, quitándoles el aro de la nariz y otros abalorios. A raíz del resultado, los Guna quisieron mantener todavía con más empeño sus vestidos tradicionales, y han convertido a las molas, los tejidos bordados que lucen en sus abdómenes, como el souvenir más simbólico  que se pueda comprar para ayudar a la comunidad.
Mola Guna de Panama

El paraíso de los Guna


En Guna Yala no existe un turismo de masas, aunque algunas de sus islas pueden ser consideradas como paradisíacas, con sus playas de arena blanca y fina y los grandes cocoteros que dan sombra junto a las aguas transparentes donde corren los peces de colores entre corales. Los Guna no tienen propiedad sobre las islas, sino que todo el territorio pertenece a la comunidad, y las familias se turnan para cuidar determinadas islas. Así, los visitantes pueden quedarse en una isla solitaria donde únicamente existe una pequeña cabaña de estructura de tronco de palmeras y techo de hierbas, en la que vive temporalmente la familia que cuida de la isla. Ellos se encargan de transportarte en barca hasta la isla, de cocinarte la cena y el desayuno y devolverte, días después a la civilización. Mientras tanto, habrás podido pasar unos días en el paraíso de San Blas, reposando en las islas paradisíacas y conociendo la rica cultura de los Guna de Panamá.    

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