29 mar. 2016

GROTTES DE MÉDOUS, LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA

En las entrañas de la tierra en el sur de Francia se esconde un secreto. Es oscuro, frío y húmedo. Y difícil de encontrar. Quizá por ello no fuera tan conocido hasta épocas recientes. Son las grutas, simas y cuevas que, decoradas con el arte de la tierra, embelesan a miles de turistas cada año.
Unas de las más conocidas y reconocidas son las Grutas de Médous, en el pueblo de Asté, cerca de Bagnères-de-Bigorre en el Departamento de Hautes-Pyrénées.
Se trata de una de las grutas más impresionantes de Europa, clasificada como las terceras del mundo por F. Herzog.
El visitante va siempre acompañado de un guía que no solo explica la formación de cada elemento rocoso, sino también cuenta un poco los detalles del descubrimiento, en 1948. Los trabajos de adecuación duraron dos años, tras los cuales varias pasarelas y escalones permiten a los visitantes caminar (y navegar) más de trescientos metros hacia el interior de la montaña para contemplar una de las joyas naturales más importantes del mundo.
A cada paso uno va descubriendo nuevas formas que le recuerdan catedrales, animales, pueblos enteros,… Estalactitas, estalagmitas, columnas, velas, cascadas petrificadas,… toda una suerte de formaciones rocosas formadas tras miles de años han crecido y siguen creciendo con el agua. Una leve iluminación permite distinguir perfectamente las formas más leves o los contornos de las cuevas más grandes (hasta treinta metros de altura), pero sobretodo permite creer que uno está descubriendo la cueva por primera vez como si fuera un espeleólogo con un frontal en el casco.
Y cuando el recorrido seco ya ha terminado y uno cree encontrarse cerca de la salida, viene lo mejor: un recorrido en barca a lo largo de doscientos metros por un río subterráneo, con formaciones a lado y lado de la góndola metálica que convierten esta visita a las entrañas terrestres en algo mágico y difícil de olvidar.

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