23 ene. 2016

TOP TEN JERUSALEM

Llamada Ciudad de la Paz y la Santa, Jerusalén es religión. Las tres principales religiones monoteístas la tienen como uno de los epicentros de sus creencias y se han apoderado de algunos de sus monumentos. Por si ello no fuera suficiente, casi cuatro mil años de historia y el hecho de encontrarse en el cruce de caminos entre Europa, Asia y África la convierten en una de las ciudades con más patrimonio histórico, arquitectónico y arqueológico del mundo. Jerusalén es mezcla, es convivencia y es historia.
Ni un día, ni una semana ni tan sólo un mes son suficientes para poder ver todo lo que ofrece la ciudad, pero si buscas opciones para viajar a Jerusalén, aquí están las diez cosas que no debes perderte si vas ahí... 

Esta es la lista de los TOP TEN de JERUSALÉN  

1) EXPLANADA DE LAS MEZQUITAS (MONTE DEL TEMPLO)

La inmensa plataforma que el rey Herodes edificó para reconstruir el Templo de Salomón durante su reinado aún es visible desde el Monte Scopus, aunque el Templo, destruido por los romanos en el 70 d.C., haya desaparecido.
Fue aquí, en el Monte Moriah, donde Abraham estuvo a punto de degollar a su hijo Isaac por orden de Yahvé, antes de que un ángel se lo impidiera. La roca donde quiso hacer el sacrificio, y que coronaba el monte, es la Roca Fundacional, que ocupó el Sanctasanctórum del Templo construido por el Rey Salomón y del reconstruido por Herodes, que albergó también los dos objetos más sagrados del judaísmo, el Arca de la Alianza y el candelabro de los siete brazos (Menorá). También fue de esta roca de donde Dios extrajo la tierra para moldear a Adán.
Con la llegada del Islam a Jerusalén (siglo VII d.C.) durante el Califato Omeya, Abd al-Malik construyó el Domo de la Roca, un santuario situado exactamente encima de la Roca Fundacional, ahí donde se había encontrado el Templo. Para los musulmanes, la Roca es el lugar desde que el profeta Mahoma realizó su Viaje Nocturno (Isra 'y Mi'raj) a lomos del caballo Buraq.

Datando del 691 d.C. el Domo de la Roca no es solo una de las obras de arquitectura islámica más antigua, sino también una de las más bellas, y uno de los iconos de Jerusalén.

2) EL MURO DE LAS LAMENTACIONES

El Muro de las Lamentaciones, o Muro Occidental, es la parte más cercana a lo que había sido el Sanctsanctórum del Templo de Jerusalén. Para los judíos, cuya ley religiosa prohíbe el poder rezar en la Explanada de las Mezquitas, este es el lugar más sagrado de su religión, y un sitio que evoca el lamento por la destrucción del segundo Templo en el año 70 d.C., por el ejército romano. 
El acceso es permitido a los no judíos, e incluso se permite a los turistas el poder escribir en un papelito alguna plegaria o algún mensaje de paz para poderlo insertar en alguna de las grietas que se encuentran entre los grandes bloques de piedra.

3) EL SANTO SEPULCRO

Lo que fuera en su día el Monte Gólgota (o Calvario), donde Jesús fue crucificado por los romanos, es ahora una iglesia inmensa que engloba no solo la roca donde se clavó la cruz, sino también la piedra en la que el cuerpo de Jesús fue lavado y la tumba donde fue enterrado y de la que resucitó. Se trata de una basílica construida por Elena, la madre del Emperador Constantino en el siglo IV y desde entonces fue reconstruida y modificada varias veces. Distintas congregaciones religiosas cristiana realizan servicios en diferentes capillas de la iglesia y tienen una parcela muy bien controlada en una situación de statu quo que, para no crear conflictos, se mantiene desde hace siglos. Un par de familias musulmanas son de hecho los guardianes de las llaves de la puerta mayor desde la época de los otomanos, y cada día por la mañana y por la noche se realiza una ceremonia de apertura y cierre de las puertas.  
Se llega al Santo Sepulcro, desde la Ciudad Vieja de Jerusalén, recorriendo la Via Dolorosa, el camino que siguió Jesús cargando con la cruz.

4) MONTE SCOPUS

Este pequeño monte de 826 metros de altura en el extremo Este de Jerusalén se encuentra al límite de la ciudad, y más allá de sus arboladas laderas se extiende el ondulado desierto de Judea. Durante la guerra de Independencia de Israel, en 1948, los judíos se apoderaron de este enclave para convertirlo en un avanzado puesto militar. Posteriormente, su función pasó a ser educativa, y actualmente el mayor campus de la Universidad Hebrea de Jerusalén se encuentra en su cima, así como un jardín botánico.
Sin embargo, la gran atracción del Monte Scopus es la magnífica vista que tiene sobre la cara Este de la ciudad, especialmente de la Explanada de las Mezquitas (o Monte del Templo), el Valle de Cedrón y el Monte de los Olivos.   
Hay que subir a primera hora de la mañana para gozar de la mejor luz del día.

5) MONTE SIÓN

En lo alto de esta loma, junto a las murallas de la antigua ciudad, se levantó una iglesia en la que fuera el viejo Cenáculo, la habitación donde Jesús celebró su Última Cena. Reconstruida por los templarios, la sala con sus vueltas góticas, fue mantenida por los musulmanes que reconquistaron Jerusalén gracias al hecho de convertirla en mezquita, y en el paño de pared que da al sur se ve un decorado hueco para el mihrab.  
Una escalera de caracol lleva del Cenáculo hasta el piso inferior, donde se encuentra la supuesta Tumba de David, un gran sarcófago cubierto de tela donde la leyenda dice que reposa el rey que refundó Jerusalén. En realidad la tumba de David se debería encontrar en su antigua ciudad, ahora en ruinas, más al Este.
Cerca del Cenáculo se encuentra la abadía de Hagia María, una abadía benedictina de 1910 construida por el Kaiser Guillermo II donde, según la tradición, tuvo lugar la Dormición de la Virgen María. En el Monte Sión también se encuentra el cementerio cristiano en el que está enterrado el peliculizado Oskar Schindler
La importancia del Monte Sión en la historia de Jerusalén se puede notar en su nombre, ya que se convirtió en sinécdoque para definir tanto a la ciudad de Jerusalén como el país de Israel.

6) LOS TÚNELES Y LA CIUDAD DE DAVID

Cuando el rey David quiso construir la ciudad de su reino no necesitó empezar de cero. Conquistó en 1004 a.C. la ciudad de Ur-Salem, fundada por los cananeos jebuseos y la convirtió en su capital. Con el tiempo las murallas cambiarían de lugar, por lo que la Ciudad de David actual se encuentra fuera de las murallas de Jerusalén, en un barrio de casas viejas en el que se están encontrando muchos restos arqueológicos de gran importancia. En un antiguo aparcamiento, por ejemplo, se está trabajando el yacimiento más importante del país, una zona que podría reportar pistas sobre la ubicación del Palacio de David. Hace poco se encontró un sello intacto del rey Ezequías, del siglo VII a.C. De la misma época son los túneles excavados en la roca que conducían el agua hasta una cisterna para poder sobrevivir en caso de asedio. Muy anteriores, incluso de la época de Abraham, son los túneles cananeos, que también se pueden visitar, y que protegían y hacían circular el agua hasta los grandes depósitos de la ciudad.

7) MUSEO DEL HOLOCAUSTO (YAD VASHEM)

La historia reciente del pueblo judío y los horrores del holocausto, en el que hasta 8 millones de judíos murieron a causa del nazismo, se cuenta en el Museo del Holocausto o Yad Vashem, un edificio construido a propósito, y con simbología arquitectónica, en medio de un bosque tranquilo en el oeste de la capital. El museo ocupa 4.200 metros cuadrados de un edificio de 180 metros de largo que atraviesa, parcialmente soterrado, la cresta de la montaña. A lo largo del recorrido que nos lleva por sus salas el visitante conoce los detalles de decenas de testigos del horror y la barbarie del holocausto, conoce el testimonio de algunos supervivientes y después de aprender sobre el pasado, desemboca finalmente a un balcón desde el que se observa la ciudad al fondo, como una ancha apertura a un mundo mejor representado por la fundación del Estado de Israel. 

8) TORRE DE DAVID EN JERUSALÉN

Aunque lleve el legendario nombre del Rey David, la Torre de David es en realidad una construcción más reciente, una ciudadela militar de la Edad Media enclavada entre las murallas de la ciudad pero que incluye algunas paredes, torres y murallas que se remontan a la época de Herodes.
Se encontraba junto a la puerta más usada de la ciudad, y fue evolucionando con el tiempo, desde unas escaleras del antiguo palacio de Herodes y unas paredes de la dinastía Omeya del siglo VII y VIII, hasta la construcción de los cruzados y los posteriores mamelucos y otomanos. En la fortaleza habían tres torres construidas por Herodes, y una de ellas, llamada por su hermano Fasael, todavía se mantiene en pie. Los mamelucos construyeron una mezquita en el interior, que después los otomanos renovaron y a la que le añadieron un alto minarete que se ve desde casi cada rincón de la fortaleza.
La Torre de David no actúa solo como museo, sino que también hay varias salas de exposiciones e incluso un sitio para conferencias.

9) MURALLAS DE LA CIUDAD VIEJA DE JERUSALÉN

Cuando los Otomanos tomaron la ciudad de Jerusalén a los mamelucos ésta seguía sin tener unas murallas suficientes, después de su destrucción durante las cruzadas, por lo que el sultán Solimán I el Magnífico decidió reconstruirlas a partir de 1537. La obra tardó cuatro años, pero mereció la pena. Con un perímetro de 4.018 metros, un grosor medio de 2,5 metros y una altura promedio de 12 metros, las murallas de Jerusalén son un monumento de ingeniería militar otomana y una de las mejor conservadas del mundo, por lo que en 1981 fueron inscritas al Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. A lo largo de sus almenas se intercalan 24 torres de vigilancia y siete grandes puertas, y un largo paseo bordea gran parte de su extensión, con numerosos paneles informativos que facilitan la identificación de sus diferentes niveles.

10) PUERTA DE DAMASCO

Los otomanos también fueron los constructores de la Puerta de Damasco, quizá la puerta más bonita y monumental de las que permiten acceder al recinto de la Vieja Ciudad de Jerusalén. Está cercana a la muralla noroeste, junto a la carretera que va hacia Nablus y que, hacia el norte, sigue hasta Damasco (de ahí el nombre). En árabe se sigue llamando Bab al-Amud (puerta de la columna), en referencia a una Columna de la Victoria frente a la puerta que construyeron los romanos aquí en el siglo II d.C. y en la que había una efigie del emperador Adriano. En el mosaico del mapa de Madaba (en Jordania, fechado en el siglo VI d.C: aún se observa esta columna).
La puerta sigue estando flanqueada por dos torres con matacán y decoraciones de almenas triangulares en la crestería.
Al flanquearla se entra de lleno en los bazares del barrio árabe, con muchas tiendas que parecen surgidas de algún cuento de las Mil y Una Noches.
Se puede recorrer la Ciudad Vieja de Jerusalén a pie, pero para poder gozar de toda la historia de cada uno de sus rincones y poder conocer el resto de la ciudad lo mejor es hacerlo de la mano de un guía especializado.

Los mejores guías en Jerusalén son, sin duda:

-Gold Carpet Tours    


Puedes escuchar algunas recomendaciones sobre la visita a Jerusalén en el programa que le dedicamos en en Radio Asturias, en el programa La Buena Tarde.
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