6 oct. 2017

QUE VER EN EL PALMERAL DE ELCHE

Levanto la vista y, contra el cielo azul, solo consigo ver los rectos troncos que se dirigen hacia arriba y parecen explotar, como unos fuegos artificiales, en decenas de frondosas hojas erizadas de las palmeras. Ladeo la cabeza y veo más palmeras; giro la vista hacia el otro lado y sigo viendo palmeras. Me encuentro en el Palmeral de Elche, en Alicante. Aquí es normal ver palmeras. Hay más de 200.000 ejemplares que lo convierten en el más grande de Europa. En el mundo solo está superado por algunos palmerales de países árabes.
Palmeral de Elche
Y es que este singular bosque, en el que el árbol casi único es la palmera datilera (Phoenix dactylifera) tiene origen en los árabes que conquistaron la Península Ibérica en el año 711 d.C. Los inicios del palmeral se remontan al mismo siglo VIII, aunque algunos historiadores creen haber encontrado pruebas de un origen incluso más antiguo, de la época de los asentamientos fenicios o íberos del siglo V a.C. Sin embargo, se acepta que la parcelación, ordenamiento, riego y cultivo de la palmera se remonta a la época de la dominación árabe.
Aquí te mostramos 

QUE VER EN EL PALMERAL DE ELCHE


El Palmeral de Elche, único

La singularidad e importancia histórica y cultural del Palmeral de Elche fue reconocida por la UNESCO en el año 2000 incluyéndolo en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Antes, otros personajes habían caído rendidos de igual forma ante la belleza paisajística del palmeral. Hans Christian Andersen, en su Viaje por España de 1862, escribió: «Nos acercábamos a Elche, ya se distinguía su valle rebosante de frutos y su inmenso palmeral, el mayor y más hermoso de Europa, el más paradisíaco de toda España».
Paseo por entre las hileras de palmeras, con una ligera brisa que hace ondear las frondas sobre mi cabeza, creando un juego de luces y sombras en el suelo de grava. El viento mece las hojas, que parecen moverse como largas cabelleras sobre cuellos estrechos.
La ciudad de Elche está totalmente integrada dentro del palmeral, de manera que toda la vida diaria de la ciudad discurre y transcurre entre palmeras. Aquí y allá un grupo de edificios o algún terreno aíslan las palmeras, pero vuelven a surgir más allá en un patrón que parece sacado de un tablero de ajedrez. Elche parece estar viviendo en medio de un inmenso jardín. Pero no se trata de un jardín solo ornamental: es un plantío del cual todavía se aprovechan tanto los dátiles como las frondas, que privándolas de luz quedan blancas y se utilizan para confeccionar las palmas para el Día de Ramos. 
En los viveros municipales esperan 50.000 pimpollos para ser plantados en cuanto las palmeras envejecen o se cortan.
Palmera en el Palmeral de Elche
Camino entre el palmeral de Elche
Dátiles en el Palmeral de Elche
Palmeras en Elche

El Palmeral de Elche, varios a lo largo de la ciudad

El crecimiento de la ciudad de Elche ha ido reduciendo la extensión inicial del palmeral, que se ha ido quedando en pequeñas islas diseminadas por toda la ciudad. De estos espacios con palmeras se distinguen las propiedades privadas de las públicas, cuyas extensiones más conocidas son el Parque Municipal, el Huerto de abajo, el Huerto del Cura y el Huerto del Chocolatero.
El Huerto del Cura es el más conocido, un jardín de 13.000 metros cuadrados con unas mil palmeras plantadas (algunas de casi 300 años de antigüedad). Se trata de un jardín botánico en el que también se han plantado otras especies vegetales mediterráneas, como granados, jujubes, naranjos, higueras, limoneros y una colección de cactus.
Su propietario hasta 1918 fue un capellán, José Castaño Sánchez, quien hizo construir una capilla en el centro donde daba misa a diario.
En el Huerto del Cura sobresale la Palmera Imperial, un ejemplar de palmera de un solo tronco del que sobresalen 7 vástagos. Su nombre viene de la Emperatriz Elisabeth de Austria (Sissi), que lo visitó en 1894 y quedó prendada del lugar. Cerca hay un busto de la Emperatriz. Se trata de una rareza botánica, ya que los 7 hijuelos se alimentan de la savia de la palmera madre central, y llegan hasta los 17 metros de altura.   
Otro huerto (conjunto de palmeras) interesante es el Huerto de San Plácido, donde se encuentra el Museo del Palmeral, un edificio en el que se muestran artesanías elaboradas con las palmeras y herramientas para las fases del cultivo de ellas (escarmonda, entaconado, atado, recolección, encaperuzado,…) y todo el trabajo del huerto. La Ruta del Palmeral, que empieza y termina aquí, tiene 2.580 metros de largo y es una magnífica aproximación al Palmeral de Elche.

Los peligros que acechan al Palmeral de Elche

El Palmeral de Elche, al ser un monocultivo, está expuesto tanto a las enfermedades como a las plagas. En 2005 se detectó que algunos ejemplares estaban infectados de larvas de picudo rojo, el terrible escarabajo que puede convertirse en una plaga de palmeras. Por ello a menudo son rociadas con insecticidas y plaguicidas.
También se usa glifosato para combatir las malas hierbas.
Cartel con uso de glifosato

Torre Vaíllo en el Palmeral de Elche
Entre los huertos y las palmeras encontramos varios edificios históricos. Uno de los más simbólicos es la Torre Vaíllo, una torre cuadrangular de piedra, construida entre finales de la Edad Media y la primera mitad del siglo XVI. Formaba parte del grupo de edificaciones de defensa de la ciudad, y desde su altura se podía vigilar una ancha extensión de terreno. Su base tiene un talud que dificultaba el acceso y facilitaba su defensa.
El nombre de Torre Vaíllo proviene de la familia noble propietaria, los Vaíllo de Llanos, que en 1716 recibieron el título de condes de Torrellano. Muy probablemente nunca vivieron en la torre (bastante incómoda), ya que tenían residencia en una gran casa de la plaza de Baix, frente al Ayuntamiento.
Torre de Vaíllo en el Palmeral de Elche
Torre de Vaíllo entre palmeras

Otras cosas que ver en Elche:


-La Dama de Elche

Descubierta en 1897 en los restos de la antigua ciudad íbera de Ilici, la Dama de Elche es una estatua de caliza labrada por los íberos entre los siglos V y IV a.C. El tiempo ha hecho que perdiera la policromía original y la pasta de vidrio que rellenaba sus ojos, pero la belleza del rostro sigue siendo perfectamente visible y está considerada como una de las grandes obras del arte íbero.
Desafortunadamente, no se encuentra en Elche, sino que se exhibe en el MuseoArqueológico Nacional de Madrid. Allí se puede contemplar el busto, aún con trazos de la pintura original y un pequeño golpe de azadón que marca el lugar en el que chocó la herramienta con la que se descubrió y fue desenterrado.

-El Misteri de Elche

Durante la Edad Media, cuando el público asistente a las misas no sabía leer, una de las formas que se ingeniaron los sacerdotes para que las historias de la Biblia fueran recordadas por los fieles fue representarlas en forma de teatro. Aparecieron entonces las obras religiosas, de las cuales el Misteri d’Elx es una de las más importantes. Se representa cada año en la basílica de Santa Maria d’Elx en dos partes, la primera (Vespra) en la tarde del 14 de agosto, y la segunda (Festa) el día 15. Representa la muerte de la Virgen María y por su importancia histórica fue incluida en 2001 en la lista del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO.

Se trata de la única obra de su género que se ha estado representando continuamente desde su origen, a mediados del siglo XV. Lo curioso es que todavía se sigue la práctica medieval de representar todos los papeles con actores masculinos (incluso la Virgen y Maria Salomé y Maria Iacobe, interpretadas por niños).  

¿A qué esperas para descubrir Elche?
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