Este mes de agosto se publica en la revista BUEN VIAJE mi reportaje "La ruta del Quijote en Castilla - La Mancha", donde sigo las huellas del Quijote y Sancho Panza por Castilla La Mancha visitando Consuegra, Campo de Criptana y El Toboso.
Podéis leer el reportaje aquí.
29 ago 2015
21 ago 2015
RUTA LITERARIA EN LONDRES
UN RECORRIDO POR EL LONDRES DE LOS ESCRITORES
Desde la época de Shakespeare, Londres ha sido una ciudad de escritores. Ya sea que hubieran nacido en la capital británica, la hubieran escogido para residir o hubieran estado sólo de paso, muchos escritores encontraron en la ciudad neblinosa la inspiración para crear sus obras más significativas.
Londres es también una ciudad de museos y monumentos, y una
de las posibilidades para descubrir rincones insólitos de una de las ciudades
más turísticas del planeta es hacerlo recorriendo una ruta literaria que nos
llevará a visitar las casas que habitaron algunos de los escritores más famosos
de su literatura o incluso algunos de los personajes más reconocibles de sus
obras.
1) SHERLOCK HOLMES en el 221B Baker Street
Cuando sir Arthur Conan Doyle escribió las aventuras de su
personaje de ficción más conocido, Sherlock Holmes, ubicó la vivienda del
detective y su amigo Watson desde 1881 a 1904 en un número inexistente de Baker
Street, por entonces una calle más corta cerca de Regent's Park. Con el tiempo, se
construyeron nuevas casas y una de ellas coincidió en numeración con la de la
célebre vivienda: 221B. Crear un museo en ella era inevitable, así que se ha
recreado el universo holmesiano en esta pequeña casa de tres pisos en la que no
se olvida ninguno de los detalles de los que se mencionan en el cánon: las
pipas del detective encima de la chimenea del salón, su sillón favorito, sus
jeringuillas, su habitación y hasta el laboratorio químico. En los sótanos está
la tienda de recuerdos, así que uno puede salir de allí con la famosa gorra
deerstalker para protegerlo de la lluvia o el sol.
2) VIRGINIA WOOLF en el 52 de Tavistock Square
La autora de Mrs. Dalloway y Al faro vivió
entre 1924 y 1939 en esta casa (hoy parte del Tavistock Hotel) con su marido. Vivieron
en los dos pisos superiores y por su relación con otros escritores del Círculo
de Bloomsbury (E. M. Forster, Clive Bell, J.M.Keynes, Bertrand Russell y
Ludwig Wittgenstein) la plaza tiene un significado especial para la literatura
inglesa, también porque en Tavistock House en el lado este de la plaza fue
donde vivió Charles Dickens entre 1851 y 1860 y donde escribió Bleak House
(1853), Hard Times (1854) y A Tale Of Two Cities (1861).
El
teatro The Globe (El Globo) fue construido en 1599 por Peter Street.
Se hallaba a orillas del río Támesis en las afueras de la ciudad de Londres, y
era una circunferencia de unos 30 metros de diámetro que daba cabida a
3.351 espectadores.
El
año 1997 el teatro volvió a abrir sus puertas bajo el nombre de Shakespeare's Globe
Theatre respetando las
formas de la antigua construcción y dando la posibilidad a los espectadores de
ver las obras del genial dramaturgo tal y como fueron representadas en la época
isabelina. El recinto se encuentra a unos 200 metros del sitio en donde abrió
sus puertas por primera vez y al igual que el original solo se exponen obras
teatrales durante la estación del verano.
4) KENNETH GRAHAME en el 16 de Phillimore Place
Aquí
vivió en Londres el autor de uno de los libros infantiles más conocido de la
literatura inglesa, The
Wind in the Willows (El viento
entre los sauces) (1908). Una placa en el exterior de la casa indica el lugar.
5) KEATS HOUSE en 10 Keats Grove
En
esta bella casa georgiana vivió entre 1818 y 1820 el poeta John Keats, y es el
lugar donde compuso algunas de sus poesías más memorables. Aquí Keats escribió
“Oda a un ruiseñor”, y se enamoró de Fanny Brawne, la chica de al lado. Desde
aquí partió en su viaje hacia Roma en el que murió de tuberculosis con tan sólo
25 años.
6) SIGMUND FREUD en el 20 Maresfield Gardens
Después
de que tuviera que dejar su Viena natal tras la entrada de los nazis en 1938,
Freud se instaló en esta casa de Hampstead, que siguió siendo la residencia de
su hija Anna Freud hasta que ésta murió en 1982.
Se
ha mantenido la biblioteca y especialmente el despacho de Freud tal y cómo éste
lo utilizó hasta su muerte, por lo que penetrar en la sala es como hacerlo en
la mente del inventor del psicoanálisis.
7) CHARLES DICKENS en el 48 Doughty Street
Dickens
vivió en esta casa sólo durante dos años, de 1837 a 1839, pero siendo ésta la
única casa que permanece en Londres de las muchas en las que vivió el genial
escritor, se ha mantenido como un museo y alberga el Charles Dickens Museum (desde 1925).
En
élla escribió The Pickwick Papers,
Oliver Twist, Nicholas Nickleby, y Barnaby Rudge.
Se
muestran algunos de sus papeles originales, muebles de su habitación y muchos
documentos de la época, como algunas entradas a las numerosas conferencias que
hizo por América.
8) BENJAMIN FRANKLIN en 36 Craven Street
Científico,
diplomático, filósofo, inventor, escritor y uno de los padres de Estados Unidos, Benjamin Franklin vivió en esta casa de Londres entre
1757 y 1775. El edificio georgiano fue construido en 1730 y mantiene sus
principales estructuras (su escalera, que Franklin subía cada día para su
ejercicio diario) y catorce chimeneas.
Su
casa se convirtió en la primera embajada de los Estados Unidos en Londres y por
lo tanto tiene un papel especial en la historia anglo-americana.
La
visita se realiza acompañados por una actriz en el papel de Polly Hewson, la
hija de su ama de llaves.
9) DOCTOR JOHNSON en 17 Gough Square
Aquí
vivió entre 1748 y 1759 el Dr. Johnson, el compilador del primer diccionario de
la lengua inglesa. La casa fue construida en 1700 y mantiene sus principales
características de la época.
10) T.E. Lawrence en 14 Barton Street
Fue
en esta humilde casa donde el famoso Lawrence de Arabia terminó de escribir su
obra magna Seven
Pillars of Wisdom (Los Siete
Pilares de la Sabiduría) (1926).
Si
vas a Londres quizá también te interesen estos artículos del
blog:
-British Museum y alguno de sus muchos objetos de otras culturas.
-Algunas fotos y programas de radio de Londres e Inglaterra.
Puedes
escuchar algunas recomendaciones sobre la ruta literaria por Londres en la que hablamos en Radio Asturias,
en el programa La
Buena Tarde.
LA_MALETA_LA_BUENA_TARDE_-_RTPA_-_LONDRES.mp3
LA_MALETA_LA_BUENA_TARDE_-_RTPA_-_LONDRES.mp3
28 jul 2015
Ólavsøka, la gran fiesta nacional de Feroe
A finales de julio, las Islas Feroe celebran cada año su Fiesta Nacional, la Ólavsøka. Los cerca de 50.000 habitantes de este pequeño archipiélago del Mar del Norte, entre Islandia, Noruega y Escocia, recuerdan con esta celebración su ascendencia vikinga. Celebran el «Velorio de Olaf» para rememorar la muerte del rey noruego San Olaf en la Batalla de Stiklestad. Olaf II Haraldsson fue el gobernante (cuando las islas Feroe pertenecían a Noruega) que influenció más en la cristianización del archipiélago.
Como principal fiesta anual de las islas, la Ólavsøka sirve también como dinamizadora cultural de una población con carácter muy diferenciado respecto a Dinamarca, de la que dependen administrativamente en la actualidad. Así, durante la fiesta es cuando los feroeses salen a la calle para enarbolar sus banderas Merkið (la bandera nacional) vestidos con los ricos y coloridos trajes típicos (que han variado muy poco desde el siglo XIX) y escuchan conciertos de música coral en feroés.
La fiesta empieza el día 28 julio con una gran procesión por las calles de Tórshavn, la capital, con bandas de música, equipos deportivos que competirán durante la fiesta y jinetes cabalgando los famosos caballos feroeses, descendientes de los que trajeron los primeros vikingos cuando llegaron a las islas en el siglo IX d.C. La comitiva finaliza delante del edificio del Parlamento (Tinghúsið) donde se inauguran las fiestas con un discurso del Primer Ministro y el Obispo de Feroe, la cabeza de la Iglesia Feroesa, la iglesia oficial más pequeña del mundo, de origen evangélica luterana.
Por la tarde del día 28 en el cercano muelle de Tórshavn se realiza la final de la competición nacional de barcos de remos. Hay barcas de 5, 6, 8 ó 10 remeros, para hombres y mujeres, niños o adultos, y todas compiten en sus categorías durante una distancia de mil metros delante de los rojos edificios del Tinganes, la península en el puerto de Tórshavn donde nació la ciudad. Las barcas de remo son una tradición que se remonta a la época vikinga y se mantiene muy activa en un pueblo principalmente dedicado a la pesca y a la ganadería de ovejas. Los ganadores de la competición reciben trofeos y medallas, y más de uno lo celebra lanzándose al agua fría del muelle.
La gran fiesta del día 29 de julio empieza con una misa en la Catedral de Tórshavn donde asisten las autoridades religiosas y políticas de las islas para recordar la muerte del rey Olaf y posteriormente la comitiva se reúne delante del Parlamento para iniciar el año político después de las vacaciones estivales. Es entonces cuando se puede escuchar el gran concierto coral que marca la jornada más importante de la fiesta.
Los habitantes de Tórshavn se pasean arriba y abajo por las calles llenas de banderas nacionales, con sus trajes típicos, encontrándose con parientes y amigos y disfrutando de la fiesta y del sinfín de actividades que se realizan en las cercanías: exposiciones de arte, música folclórica, carreras de caballos, conciertos junto al mar y venta de comida. Es la ocasión perfecta para probar comidas tradicionales como el skerpikjøt, una especie de jamón de oveja secado al viento, o el tvøst og spik, un plato que combina carne seca de ballena con su grasa.
Aquí y allá, grupos de bailarines practican algunos pasos de la danza tradicional: con los brazos entrecruzados y agarrándose de las manos formando un círculo, hombres y mujeres se mueven para un lado y luego para el otro a ritmo tranquilo y monótono entonando las famosas kvæði, las antiguas baladas feroesas. Son viejos poemas de origen medieval que relatan las aventuras de héroes de las sagas islandesas, ya que Islandia y Feroe estuvieron muy unidas durante la Edad Media y comparten aún hoy en día una lengua muy parecida derivada directamente de la lengua de los vikingos.
Como manifestación cultural, la fiesta de Ólavsøka es un recordatorio anual de la identidad singular de las Islas Feroe. A través de la música, los discursos, las banderas, los vestidos tradicionales y el deporte, cada año los feroeses recuerdan que son distintos a los daneses y cada año refuerzan más, juntos, su identidad nacional.
Quizá por eso el último gran acto público de la fiesta nacional, el último día de la Ólavsøka, es la gran danza que se realiza en la plaza delante del Parlamento: ya por la noche, a la luz de los fanales, miles de feroeses se unen en pequeños círculos, se agarran de las manos y, entonando las viejas baladas medievales, bailan al mismo ritmo hasta que la noche se acaba.
Este artículo apareció por primera vez publicado en el número de Febrero de 2015 de la revista BLEU & BLANC.
22 jul 2015
Un safari por el Parque Nacional Kruger de Sudáfrica
Este mes de julio se publica en la revista NAO TRAVEL mi último artículo, sobre un Safari fotográfico por el Parque Nacional Kruger, el mayor de Sudáfrica y uno de los más grandes del continente africano.
Aquí puedes leer el reportaje:
Aquí puedes leer el reportaje:
20 jul 2015
Bañarse en Budapest
A ambas ribas del río Danubio, la ciudad de Budapest está considerada una
de las capitales más bellas de Europa. Sus palacios imperiales, las grandes
residencias modernistas, las orillas del Danubio y sus largos puentes, los
tranvías amarillos que circulan por sus anchas calles adoquinadas,… la
convierten en una ciudad fascinante para el visitante ávido de pasearse por la
historia del centro de Europa.
Pero si por algo destaca Budapest es por la gran cantidad de baños termales que tiene. Con 123
fuentes naturales y pozos que salen de debajo la tierra entre 21 y 76ºC, desde
1934 Budapest es conocida como la
capital mundial de las aguas medicinales.
Cada día más de setenta millones de litros de aguas termales llenan los
trece baños públicos repartidos por la ciudad. Miles de ciudadanos los visitan
a diario para relajarse, socializarse e incluso tratar algunas enfermedades
como el reuma.
Los visitantes de la ciudad también pueden gozar de los baños, pero cada
cual tiene sus propias normas que hay que cumplir.
Recomendamos aquí a dos de ellos:
Baños Rudas
Los Baños Rudas ocupan el mismo edificio desde el
siglo XVI, y por lo tanto son originarios de la época en que los turcos
dominaron Hungría. Aunque se cree que la afición por las aguas termales
proviene de los romanos, sin duda la llegada de los turcos supuso un aumento en
el uso de los mismos y la introducción de algunas particularidades, como los
baños de vapor perfumados.
Por lo demás, las instalaciones para cambiarse son modernas y se abren con
una pulsera con chip que se facilita al visitante. Hay que tener en cuenta que
ciertos días de la semana son sólo para hombres, y otros (los martes) sólo para
mujeres. En fin de semana la entrada es mixta.
Hay varias piscinas más o menos grandes según la temperatura del agua, a
28, 30, 33 y 42ºC, y se pueden ir combinando entre ellas o con la bañera fría,
a sólo 16ºC.
Cuando se quiera disfrutar del relax absoluto (hay gente que hasta se baña
leyendo un libro) lo mejor es entrar en la piscina central, de forma octagonal,
rodeada de columnas que sustentan una cúpula con pequeñas aperturas tapadas con
vidrios de colores: los rayos de luz penetran así en la penumbra de la sala
bailando sobre las aguas calientes de la piscina y le dan al ambiente ese aire
de exotismo oriental que convierten la experiencia en algo único.
Baños Szécheny
Los Baños Szécheny son la versión lujosa de los baños
de Budapest. Por de pronto, su entorno es el de un palacio construido a
propósito entre 1909 y 1913. Reformas posteriores lo fueron añadiendo alas y
piscinas y hoy en día es el balneario más grande de Europa.
Sus 18 piscinas están construidas entre paredes de mármol, y su agua entre
18 y 38ºC aseguran que seguro que encontraremos la que tenga nuestra
temperatura deseada. Incluso hay tres piscinas exteriores que permiten acceder
al aire libre incluso en los crudos inviernos húngaros. Una de ellas tiene
dimensiones olímpicas y no es raro ver a algún nadador entrenándose. Las otras
son más pequeñas, pero tienen la altura adecuada para que los bañistas puedan
quedarse de pie conversando unos con otros. Aquí en Budapest los baños cumplen
la función de centros de recreo donde se encuentra uno con sus amigos o
parientes. Incluso hay un par de mesas en el agua que sirven para montar una
partida de ajedrez acuático…
Y es que aquí, en Budapest, los baños no son sólo para limpiarse. Aquí, en la capital de Europa de
las aguas termales, como en las antiguas termas romanas, el agua es la excusa
para encontrarse y conversar.
Si estás interesado en
conocer un poco más sobre Hungría,
quizá también te interese este otro post de mi blog:
Si te gusta la radio quizá quieras
escuchar este programa especial sobre Budapest
que grabamos en el programa LA
BUENA TARDE de RPA:
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