10 feb 2017

EL CASTILLO DE PREDJAMA (ESLOVENIA)

Eslovenia es una tierra de cuevas y castillos, y el monumento que mejor la define y agrupa estas dos características es, sin duda, el Castillo de Predjama. Alzado a medio precipicio, construido en una gruta excavada por la erosión a media pared del acantilado, a medio kilómetro del pueblo del mismo nombre, el viejo Castillo de Predjama es una fortaleza imponente, no tanto por su tamaño, sino por su ubicación y el entorno natural en el que se encuentra. La montaña en la que se construyó en la Edad Media todavía sigue siendo un paraje casi salvaje de bosques, campos y rocas.
PREDJAMA, el Castillo de Eslovenia
Pero no solo su arquitectura y su entorno natural son interesantes, sino que si por algo es conocido Predjama es por su historia y, sobretodo, sus leyendas.

EL CASTILLO DE PREDJAMA

La Historia del Castillo de Predjama

La primera mención del antiguo castillo, con el nombre alemán de Luegg, se hace en un pergamino de 1274, como una residencia del Patriarca de Aquileia. Posteriormente pasó a la familia Luegg, los caballeros de Adelsberg.
Su más conocido miembro fue Erazem Luegger, un personaje ingenioso a la par que tumultuoso. En 1483, encontrándose en Viena, mató al Mariscal Pappenheim en duelo para defender a un amigo ultrajado, pasando a ser por ello enemigo del Emperador Federico III de Austria. Luegger se alió entonces con Matthias Corvinus, el rey de Hungría, que también era enemigo del Emperador. Luegger empezó entonces una serie de razzias y ataques sorpresa a poblaciones dependientes de los Habsburgo en la zona eslovena de Carniola, y parte de los botines de guerra los cedía a los pobres de la región, por lo que se captaba las simpatías del pueblo y le ha valido el sobrenombre de Robin Hood esloveno.
Cansado de sus tropelías, el Emperador Federico III mandó sitiar el Castillo de Predjama, que bajo las fuerzas de Gaspar Ravbar, gobernador de Trieste, sufrió un implacable ataque. El castillo sin embargo, aguantó los embates de los cañones y se mantuvo entero, aguantando gracias a su privilegiada posición y a la robustez de sus paredes. Los atacantes, meses después de haber empezado a sitiar el castillo, se sorprendían de que sus ocupantes no murieran de hambre. Dice la leyenda que bastante después de haber empezado el sitio, Erazem Luegger les lanzaba cerezas frescas a sus enemigos desde lo alto de una ventana. ¿De dónde había podido sacar esas vituallas recién extraídas del árbol?

El secreto del Castillo de Predjama

El secreto del Castillo de Predjama se encontraba en el interior de la gruta en la que se ubica. Una de sus torres tapa la entrada a una cueva profunda, por la que se va filtrando agua de toda la montaña que los habitantes conducían por canales para obtener agua fresca, y siguiendo el interior de la cueva, un túnel secreto terminaba en lo alto de la montaña, por donde Luegger podía conseguir suministros frescos.
Ravbar consiguió por fin capturar la fortaleza al cabo de 366 días, pero tuvo que ser mediante traición. También según la leyenda, uno de los hombres de Luegger lo traicionó. Cuando el barón del castillo se retiró a aliviarse en la letrina, un pequeño habitáculo en lo alto de una de las terrazas del castillo, el traidor dispuso una banderita como señal y los hombres de Ravbar dispararon un cañón que y tenían apuntado hacia el antiguo wáter. Literalmente, cogieron a Luegger con los pantalones bajados. Así, ignominiosamente, murió Erazem Luegger y el Castillo de Predjama fue conquistado.
Sus ruinas fueron compradas por la familia Oberburg, que luego, en 1511, las vendieron a la familia Purgstall. Ese mismo siglo un terremoto acabó de sacudirlas, y no fue hasta la compra de las ruinas por el barón Philipp von Cobenzl que no fue construido el castillo actual, en estilo renacentista. Con el tiempo, fue transformado en un pabellón de caza (aún pueden verse algunas cornamentas de ciervo cazados en esos tiempos) y en el siglo XIX acabó pasando por las manos de dos familias más hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando el estado de Yugoslavia acabó tomándolo de la familia Windischgrätz para convertirlo en un museo.

La visita al Castillo de Predjama
Gracias a eso hoy en día se puede visitar y admirar desde sus salas las impresionantes vistas desde lo alto del acantilado. Se puede entrar en la mazmorra y descubrir la profundidad del pozo en el que arrojaban a los presos condenados a morir de hambre o de la caída cuando eran lanzados por la oubliette. Dicen incluso que hay un fantasma de un condenado que todavía ronda de noche por la mazmorra.
La capilla, la sala del trono, la sala de estar y el dormitorio, con sus pequeñas ventanas, son algunas de las habitaciones más cómodas de la torre principal, aunque en su época no tenían demasiados lujos: la humedad constante del ambiente de la cueva y la poca insolación creaban una atmosfera de frío constante que no debía de ser muy agradable.
Pueblo de Predjama
La cocina era entonces la estancia más caliente de todas, puesto que un fuego en su interior quemaba siempre ya fuera para cocinar o para calentar el agua. Además, tiene un par de curiosidades, como una pica para lavar con desagüe directo y una especie de pozo basurero: un agujero por donde lanzar todos los desperdicios y que da directamente al precipicio.
Campos de Predjama
Subiendo varios tramos de estrechas escaleras se accede a las terrazas superiores, desde donde se observa una magnífica vista de los prados delanteros y de parte del pueblo de Predjama. Aquí es donde se encontraba la letrina en la que murió Erazem Luegger. Y justo detrás, cruzando un puente de madera, se accede a la cueva desde donde arranca el pasadizo secreto que permitía al Robin Hood esloveno entrar y salir del castillo a su antojo. No se puede ir muy lejos, pero hay unas visitas especiales en las que, con el equipo adecuado, se explora la cueva a más profundidad, y que son la manera perfecta para acabar de conocer este fascinante Castillo de Predjama, la joya de Eslovenia. 

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